Ayer ya tenía la emoción que siempre siento el día antes de una elección. Hoy me levanté temprano. Me asomé para ver cómo había amanecido, y realmente Caracas estaba espectacular, cielo despejado, Avila deslumbrante.
Llevé a mi tía de 82 años a votar. Fue bueno acompañarla porque dos minutos antes de ejercer su derecho le pregunté por quién iba a votar y me dijo “por la Unidad”. Inmediatamente me di cuenta que no sabía cómo votar, no tenía idea que su voto tenía que ser expresado a través de un partido político. Por tanto le expliqué como era el proceso y tuve que ayudarla porque para una persona de su edad no es fácil.
Al salir, se le quebró la voz, comenzó a llorar y me dijo: “siempre que voto me emociono”. Yo también emocionada al verla le dije que sentía exactamente lo mismo.
Creo en el voto. Me gusta votar. Me parece que cada día que nos permiten ejercer ese derecho es un día especial que no puede desperdiciarse.
Yo fui a mi centro a las 8:00 am y una hora después ya estaba en mi casa. Noté mucha organización, alegría y esperanza.
Ya visité algunos centros. Pasan las horas. Me mantengo conversando con familiares y amigos para saber cómo está la situación en otras ciudades. Reviso la internet, veo las imágenes que pasan en la televisión. Comienzan a correr las “bolas”… “¡hay abstención!”. Creo que no debemos creer en los rumores. Esperemos que la gente salga a votar y no deje que la responsabilidad recaiga en otros.
Seguirán pasando las horas. Sé que finalizando la tarde comenzarán los nervios a invadirme. Esos que siento en toda elección a la que he asistido en estos últimos 11 años. Esperaremos con ansias el comunicado oficial del CNE con los resultados del Parlamento Latinoamericano y después de cada Juan Electoral con los resultados de cada estado.
Promete ser un día largo, pero tengo esa sensación y la esperanza que a partir de mañana entraremos en un proceso de cambio en nuestro país. El cambio que muchos queremos y todos merecemos.
Salgamos a VOTAR!
26/09/2010





