Hace unos días tuve que llevar a mis hijos y sus amiguitos a una fogata en su campamento. Había que llevarlos a las 6:00 pm y recogerlos a las 10:30 pm.
Una vez que los dejé, los padres de los niños nos fuimos a tomar algo. Comenzó mi susto por el tema de la inseguridad y el riesgo de manejar de noche. Un papá, a quien conozco hace muy poco, muy amablemente se ofreció a escoltarme a la casa una vez salieran los chicos.
A las 10:30 pm, nos montamos en el carro sin confirmar que el señor me iba a acompañar. Arranqué rápido, no lo vi detrás de mí, y pensé que él se había ido a su casa. Con esta fiebre del BlackBerry, venía manejando y chateando a la vez… muy mal ejemplo por cierto…
A 1 Km de mi casa, cuando dejo de chatear, me doy cuenta que tengo un carro muy cerca. Muchos dicen que siempre estoy caída de la mata y razones no les faltan… Me asusto y comienzo a correr sin parar en policías acostados, esquinas, etc… para mi sorpresa el carro me seguía; cruzaba por una calle, el carro ponía luz de cruce y me seguía… hasta pensé qué educado ese señor que me persigue pero pone luz de cruce... Continuo manejando y cruzo en otra calle, y el carro muy cerca cruza también... ya en ese momento perdí la calma. Le grité a uno de mis hijos, que estaba medio dormido y sentado en el asiento delantero, que se pasara para atrás.. Me preguntó la razón y le dije que creía que nos seguían. Mi otro hijo, el mayor, parecido a su madre en lo nervioso, comenzó a gritar… ladrones mami ladrones…
Yo intentaba buscar el Blackberry, que para ese momento era el aparato más importante… y adivinen qué? No aparecía. Volví a cruzar, y el carro atrás demasiado cerca. Repentinamente pensé en el papá que se había ofrecido a acompañarme. En efecto después de cruzar innecesariamente 5 calles antes de mi condominio, llegué a la puerta, bajé la ventana y le grité al señor unos cuantos improperios, una vez confirmado que era él!
Al día siguiente en el chat del grupo conté mi versión la cual no fue tan divertida como la del papá… Imagínense lo qué pensó y luego contó al grupo… que señora tan loca… claro con ese carro no importa huecos, policías acostados… no para en las esquinas… cómo corre… que inconsciente… no ve que va con niños… en fin, a estas alturas del cuento yo lloraba de risas!
Parece muy gracioso, pero en el fondo esta historia es una tragedia y esta tragedia la vivimos todos los días, a toda hora los que manejamos en Venezuela… el susto que nos persigan, que nos van a dar un golpe en la ventana, apuntarnos para robarnos el celular, el Blackberry que está de moda… y eso con suerte, porque qué cantidad de historias de secuestros express y secuestros que duran días, meses y a hasta años por sumas astronómicas de recompensa… y da terror mencionar los menos afortunados, los que han muerto a manos de unos individuos que quieren obtener a la fuerza lo que a nosotros nos ha costado obtenerlo.
¡Realmente esto es una tragedia!
04/09/2010
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