Quizás comparar nuestras amenazas en materia de salubridad con los problemas que atraviesa la Capilla Sixtina es demasiado atrevimiento, sin embargo, la noticia me dio título para explicar mi actual situación y me hizo pensar un poco más sobre cómo sufren los más necesitados en nuestro país.
Hace unos 3 meses un primito sufrió un dengue hemorrágico que lo dejó en terapia intensiva 1 mes y luego de reposo en su casa por un período similar. Cadenas pidiendo donantes de sangre, cadenas de oración…. Gracias a Dios se curó. Clínica privada, atención excelente, montos millonarios.
Después de eso, al menos me pasaron 10 cadenas de niños de diferentes colegios en Caracas con la misma dolencia.
Al mes siguiente mi mamá tuvo una conjuntivitis. Tan feo fue que debió recluirse en su casa por 2 semanas, porque la gente en la calle se asustaba al verla… La razón de la enfermedad? El agua contaminada de Valencia. La situación es tal que la gente tiene que comprar agua mineral para lavarse la cara, los dientes y algo más… y por supuesto para tomar.
Un mes después soy yo quien tiene conjuntivitis. La razón? Otro virus que nos acecha. Conmigo, son 10 los casos que está tratando mi doctora. Al principio pensé que era mi usual alergia que por esta época empeora por causa del capim melao del Avila.. pero no, ahora me tocó a mí. Tengo que ir todos los días para que la doctora me vea, controle que la membrana no se haya levantado y me vaya a afectar la córnea, me coloca una gota, y me pide que regrese al día siguiente. Cuánto tiempo esperando?… unas 3 horas?… 3 horas que no puedo trabajar… improductivas, rabiosa, pensando en lo mal que estamos.
Y si para mi, que puedo pagar una clínica, se hace cuesta arriba por el tiempo y recursos gastados, no puedo imaginar las penurias de los más necesitados, de la gente de los barrios y de los pueblos donde no hay dotación hospitalaria de calidad.
Dengue, mal de chagas, malaria, conjuntivitis, infecciones, epidemias… eso es lo que nos rodea… en eso estamos por estos días…
03/09/2010
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